A la hora de elegir una máquina para producir hielo a escala industrial, no basta con conocer la capacidad de fabricación. También es importante decidir qué formato de hielo necesita el negocio. Entre las opciones más habituales se encuentran el hielo en tubo y el hielo en cubitos.
Aunque ambos pueden utilizarse para enfriar bebidas o conservar productos, presentan diferencias en su forma, proceso de fabricación, velocidad de enfriamiento y aplicaciones. Conocerlas permite escoger el sistema más adecuado para cada instalación.
¿Qué es el hielo en tubo?
El hielo en tubo industrial se caracteriza por su forma cilíndrica y, normalmente, por presentar un hueco en el centro. Se fabrica congelando agua alrededor de una superficie refrigerada hasta conseguir tubos de las dimensiones deseadas.
Una de sus características es su capacidad para proporcionar una refrigeración progresiva, mientras que su forma facilita determinadas aplicaciones profesionales.
Este tipo de hielo puede encontrarse en hostelería, restauración, distribución de bebidas y diferentes actividades relacionadas con la alimentación. Además, su aspecto puede resultar atractivo para determinadas presentaciones.
¿Qué es el hielo en cubitos?
El hielo en cubitos industrial se produce mediante sistemas que generan piezas individuales de hielo con unas dimensiones y formas determinadas.
Es uno de los formatos más conocidos y puede adaptarse a numerosas necesidades. Dependiendo del equipo y del diseño del cubito, pueden variar su tamaño, grosor, transparencia y velocidad de fusión.
En bares, restaurantes, hoteles y establecimientos de bebidas, los cubitos son habituales para enfriar refrescos, combinados y otras bebidas, aunque también pueden utilizarse en determinadas aplicaciones de conservación y exposición de alimentos.
Principales diferencias entre hielo en tubo y cubitos
La diferencia más evidente es la forma, pero existen otros aspectos que pueden influir en la elección.
El hielo en tubo puede ofrecer una buena resistencia frente a la fusión y una refrigeración gradual, características interesantes para determinados usos y sistemas de distribución.
El hielo en cubitos, por su parte, es un formato muy versátil y ampliamente utilizado en bebidas y restauración. Sus características concretas dependen de la tecnología empleada y del tamaño del cubito.
También existen diferencias relacionadas con la capacidad de producción, el consumo energético y las condiciones de funcionamiento de las máquinas que los fabrican.
¿Qué tipo de hielo es mejor?
No existe un formato universalmente mejor. La elección depende principalmente del uso que se vaya a dar al hielo.
Antes de invertir en una instalación industrial conviene analizar:
- Cantidad de hielo necesaria diariamente.
- Aplicación principal del producto.
- Tamaño y formato que demanda el cliente.
- Tiempo previsto de almacenamiento.
- Espacio disponible para producción y conservación.
- Consumo energético.
- Necesidades de automatización.
- Costes de mantenimiento y operación.
Elegir la tecnología adecuada
Dentro de los tipos de hielo industrial, tanto el hielo en tubo como el hielo en cubitos pueden ofrecer soluciones eficaces. La clave está en adaptar el sistema de producción al volumen y al destino del producto.
Además, al comparar máquinas no debería valorarse únicamente la cantidad de hielo que pueden fabricar. La eficiencia energética, la facilidad de mantenimiento, la automatización y la estabilidad de la producción también pueden influir considerablemente en la rentabilidad de una instalación.
En definitiva, hielo en tubo y hielo en cubitos responden a necesidades diferentes. Analizar previamente el mercado al que se dirige el producto y las condiciones de fabricación permitirá seleccionar el formato y la maquinaria más adecuados para cada proyecto industrial.